El programa federal "La Escuela es Nuestra; pone el recurso directamente en manos del comité escolar, no del gobierno ni de la dirección. Aquí explicamos cómo funciona el proceso y qué debe cuidar un comité al contratar trabajos de construcción o mantenimiento con ese recurso.
Cada ciclo escolar, miles de escuelas públicas de educación básica en México reciben recursos del programa federal "La Escuela es Nuestra" para mejorar su infraestructura: techos, muros, pisos, baños, instalaciones, protecciones. Pero pocos comités escolares saben, al momento de recibir el recurso, cómo evitar los errores que hacen que ese dinero rinda menos de lo que debería.
Cómo funciona el programa, en términos simples
El recurso no llega al gobierno ni a la dirección del plantel: llega directamente a una cuenta del Banco del Bienestar que administra el propio Comité Escolar de Administración Participativa (CEAP), integrado por madres y padres de familia elegidos en asamblea. Es ese comité quien decide, en conjunto con la comunidad escolar, en qué se invierte el recurso — no un funcionario ni un proveedor externo.
Los montos varían según el tamaño del plantel: una escuela de educación básica con pocos alumnos puede recibir alrededor de $200,000 pesos, mientras que planteles más grandes pueden recibir hasta $600,000 pesos, de acuerdo con la página oficial del programa.
Por qué esto cambia la forma de contratar
Cuando el comité contrata construcción o mantenimiento con este recurso, no está firmando un contrato privado cualquiera: está ejerciendo un subsidio público, con obligación de comprobar el gasto y rendir cuentas ante la comunidad escolar y las autoridades correspondientes. Eso significa que el constructor que se contrate debe entender ese proceso, no solo saber levantar un muro.
Lo que un comité debe exigir a cualquier constructor
Una advertencia necesaria
El propio programa ha señalado que el recurso no se gestiona a través de intermediarios ni terceros que ofrezcan "agilizar" trámites a cambio de pago o datos personales — eso es un esquema de fraude. Cualquier constructor serio debe trabajar directamente con el comité y dentro de las reglas de operación, nunca prometiendo atajos administrativos.
Nuestra experiencia en este terreno
Antes de dedicarnos a la construcción privada, trabajamos varios años en gestión de infraestructura educativa desde el sector público, lo que significa que conocemos de primera mano cómo se mueve un proceso de este tipo: la comprobación de recursos, los tiempos administrativos, y la relación entre comité, autoridad educativa y constructor. No es lo mismo cotizar una obra escolar sin haber estado nunca del otro lado del proceso.
Si tu comité está por ejercer el recurso
Antes de contratar, pide a cualquier constructor que te explique cómo va a alinear su propuesta con las categorías del programa, cómo va a facturar, y cómo va a cumplir los tiempos de comprobación. Si no puede responder con claridad, probablemente tampoco sepa moverse dentro del proceso cuando la obra ya esté en marcha.
El levantamiento es gratuito. Respuesta en menos de 24 horas.
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